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miércoles, 9 de abril de 2014

Las interacciones entre depredadores y carroñeros, armas naturales contra el cambio global

 
8/4/2014
Un equipo de investigadores internacionales liderado por científicos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha identificado diversos mecanismos por los cuales las interacciones entre distintas especies pueden conferir estabilidad a los ecosistemas. Este hallazgo, que ha sido recogido en la revista Biological Reviews, tiene una importancia añadida dado el actual contexto de cambio global que amenaza al planeta.

El estudio, basado en una revisión exhaustiva de la información publicada en revistas científicas especializadas, ofrece una perspectiva unificada de las interacciones ecológicas que conectan a depredadores, presas, carroñeros y carroña en ecosistemas tan variados como la sabana africana, las llanuras patagónicas, la jungla asiática o el monte mediterráneo.

 “La depredación y el consumo de carroña han sido tradicionalmente concebidos como procesos independientes”, explican los investigadores en el estudio. “Sin embargo, desde hace unos años, la comunidad científica ha comenzado a dar importancia a un hecho nada trivial: prácticamente todos los depredadores también consumen carroña, ya sea en mayor medida (por ejemplo, la hiena manchada o el león) o menor medida (por ejemplo, el leopardo o el licaón). Esto hace que ambos procesos estén estrechamente relacionados a través de múltiples vías de interacción posibles”, añaden.
 
Las principales implicaciones

Las implicaciones ecológicas, evolutivas y de conservación de la biodiversidad de estos resultados son múltiples. El estudio muestra, por ejemplo, que “las interacciones directas e indirectas que surgen del consumo más o menos ocasional de carroña por parte de los depredadores alteran nuestra perspectiva tradicional de cómo se estructuran y funcionan las comunidades naturales; ignorarlas puede conducir a una pérdida crucial de poder predictivo al estudiar el flujo de energía entre los compartimentos vivos y muertos de los ecosistemas”.

Este trabajo alerta, además, de que diversos impactos de origen humano como la extinción de los grandes mamíferos carnívoros y los buitres en amplias áreas del planeta pueden acarrear severos efectos negativos en cadena, que pueden afectar al ecosistema entero.
“El marco conceptual aportado en este estudio puede ser empleado para explorar y anticipar los efectos de diversas causas de cambio global sobre esta red de especies interactuantes. Asimismo, este marco está diseñado de tal modo que puede ser aplicado a multitud de sistemas naturales diferentes, como por ejemplo aquellos que incluyen invertebrados, medios acuáticos o detritos diferentes a la carroña (restos vegetales, etc.)”, concluye el estudio.
 
 
R. Marcos Moleón, José A. Sánchez-Zapata, Nuria Selva, José A. Donázar, Norman Owen-Smith. Inter-specific interactions linking predation and scavenging in terrestrial vertebrate assemblages. Biological Reviews. DOI: 10.1111/brv.12097 

Nota de prensa: (pdf 411K)


CSIC

martes, 25 de febrero de 2014

Científicos españoles alertan de la mortandad de los buitres por un fármaco veterinario

El diclofenaco es un antiinflamatorio no esteroide indicado para reducir las inflamaciones y para su uso analgésico, cuyos derivados Diclovet y Dolofenac fueron autorizados en marzo de 2013 por la Agencia Española del Medicamento para uso veterinario.
Antoni Margalida, investigador de las Universidades de Lérida y de Berna (Suiza); José Antonio Sánchez Zapata, de la Universidad Miguel Hernández, de Alicante; Guillermo Blanco, del Museo de Ciencias Naturales (CSIC) y Fernando Hiraldo y José Antonio Donázar, de la Estación Biológica de Doñana, de Sevilla (CSIC), acaban de denunciar esta situación en este artículo científico.
Estos cinco biólogos han recordado que el diclofenaco está considerado como una de las principales “amenazas a gran escala” de las poblaciones de aves carroñeras y que se le atribuye haber sido el principal causante de las “grandes disminuciones” sufridas por las poblaciones de buitres, en especial, del “catastrófico declive de varias poblaciones de buitres asiáticos y africanos“.
Entre 1990 y 2000 se certificó la disminución en un 95 % de las abundantes poblaciones de carroñeras del subcontinente indio, donde se contabilizaron en esa década la muerte de “varios millones de aves“, la mayoría atribuida a los efectos nocivos del diclofenaco.
Por ello, este fármaco fue prohibido a partir de 2006 en Asia, donde fue sustituido por unos productos menos lesivos, como el Meloxicam, con lo que se logró detener el rápido declive de las poblaciones de buitres y otras especies carroñeras, “que se ven ahora amenazadas en el sur de Europa, después de que haya sido autorizado por el Gobierno español“, según se recoge en el trabajo científico.
En el artículo, los científicos explican que los buitres están expuestos al diclofenaco cuando se alimentan de cadáveres de animales tratados con este fármaco poco tiempo antes de su muerte y que la ingestión de este producto causa una insuficiencia renal mortal a las aves.
Los científicos recuerdan que España acoge actualmente al 95 % de las aves carroñeras europeas: 26.000 parejas de buitre leonado (Gyps fulvus); 1.600 parejas de alimoche (Neophron percnopterus); 2.000 de buitre negro (Aegypius monachus) y 125 parejas de quebrantahuesos (Gypaetus barbatus).
El impacto de este producto podría poner en grave riesgo los últimas grandes poblaciones de buitres de la UE“, asegura el artículo, en el que también se recuerda que un estudio demográfico realizado en la India demostró que las poblaciones de aves carroñeras terminaban extinguiéndose a corto y medio plazo cuando consumían cadáveres contaminados por diclofenaco aun cuando fuera en tasas inferiores al 1%.
A pesar de las diferencias entre los ecosistemas y la ganadería europea y la de los países asiáticos o africanos es innegable que las poblaciones de buitres europeos podrían verse seriamente afectadas por la ingestión de diclofenaco, por lo que su uso se ha convertido en un asunto de gran preocupación“, alerta el estudio.
El trabajo científico recuerda, igualmente, que las carroñeras son aves de larga vida “que proporcionan servicios esenciales a los ecosistemas” y controlan la propagación de enfermedades infecciosas, pese a lo cual, sus poblaciones “están disminuyendo en todo el mundo“.
Siguiendo el principio de precaución, que fue reconocido como un elemento fundamental de la política ambiental en la Conferencia de Río de 1992, instamos a que se implemente de inmediato la prohibición de la utilización de diclofenaco y se busque un sustituto, tal y como hicieron en Asia, para evitar consecuencias indeseables para las poblaciones de buitres y para preservar el funcionamiento de los ecosistemas en España“, concluye el artículo. EFEverde

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lunes, 9 de septiembre de 2013

Los buitres que se alimentan en comederos de carroña modifican su comportamiento natural

Los buitres que se alimentan en comederos de carroña modifican su comportamiento natural. Este sábado se celebra el día internacional de concienciación sobre esta especie, de la que España cuenta con alrededor de 25.000 parejas, casi la mitad de ellas entre Castilla y León y Aragón, aunque Navarra, Castilla-La Mancha, Extremadura y Cataluña también conservan un número relevante de ejemplares.
Gema Rodríguez, técnico del programa de especies de WWF, ha explicado a EFE que antes el ganado que moría se abandonaba al azar en el campo, pero las medidas impuestas por la Unión Europea debido a la crisis de las vacas locas prohibieron esta práctica en 2002.
Posteriormente, se habilitaron comederos específicos, vallados para que solo puedan acceder aves, en los que se depositan de forma regular estos restos de ganado para compensar la falta de alimento en el campo que supuso para las aves carroñeras esa prohibición.
Sin embargo, los buitres, que estaban acostumbrados a rastrear el territorio en busca de esa carroña, se han habituado a acudir directamente a estos comederos, ha precisado Gema Rodríguez.
Estos comederos, los conocidos como muladares en muchas zonas rurales, han contribuido además a que estas aves se acostumbren a la presencia humana, hasta el punto de estar esperando dentro del vallado a que se deposite la carroña.
Además, especies como el buitre leonado se imponen a otras aves carroñeras de menor tamaño, como el alimoche, con lo que éstas apenas pueden alimentarse en estos lugares.
Un estudio liderado por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) ha demostrado que tiene que ser el azar el que garantice la diversidad de estas aves, de forma que puedan coexistir distintas especies.
Este trabajo analizó el comportamiento de las aves carroñeras que dependen de la ganadería extensiva, la que está en el campo sin estabular, y las que se habían acostumbrado a comederos “artificiales y predecibles”.
Los muladares, al convertir el alimento en predecible, rompen los procesos naturales de estas aves, incluidas las “relaciones positivas” que en el medio natural se producen y hacen posible que distintas especies compartan la carroña, evitando que predomine el buitre por encima de pequeñas carroñeras como el alimoche.
El estudio ha puesto en evidencia que el número de buitres en estos comederos llega a triplicar al que es habitual cuando la carroña está en el campo.
Para mitigar esta situación, comunidades como Castilla y León han elaborado un mapa con las zonas en las que los ganaderos podrán abandonar reses muertas en el campo, en determinadas condiciones y previa solicitud.
No obstante, en estas Zonas de Protección para la Alimentación de Especies Necrófagas de Interés Comunitario (ZPAEN) el abandono de carroña solo se autorizará cuando se compruebe la necesidad de alimento para estas aves.
Desde 2011, se ha vuelto a permitir a los ganaderos que dejen carroñas de sus reses en el campo, gracias a una normativa europea que ya aplican Castilla y León, Castilla-La Mancha, Andalucía, Cantabria, La Rioja, la Comunidad Valenciana y Cataluña.
WWF cuenta en Segovia con el refugio de rapaces de Montejo de la Vega, la mayor colonia europea de buitre leonado y donde cría una de las principales poblaciones de alimoche en España, según esta organización conservacionista.

lunes, 26 de agosto de 2013

El valor de la carroña

El valor de la carroñaDesde que el ser humano comenzó a domesticar el ganado, ha contado con un aliado natural para deshacerse de los cadáveres de sus animales. Cuando a un pastor se le moría una oveja o una cabra, no tenía más que abandonarla en el campo para que la naturaleza hiciese su trabajo: las aves carroñeras, como los buitres o los milanos, se ocuparían de hacerla desaparecer en cuestión de horas o incluso minutos.

Pero hace algo más de una década, la crisis de las vacas locas acabó con esta simbiosis milenaria entre aves carroñeras y pastores. Un problema creado por la ganadería industrial acabó afectando a las prácticas ganaderas extensivas y respetuosas con el medio. La preocupación por la enfermedad llevó a la Unión Europea a publicar en 2002 un reglamento para regular el destino de los subproductos animales no dirigidos al consumo humano, que obligaba a los ganaderos a acogerse a un sistema para recoger los cadáveres del ganado. En ciertos casos, las carroñas podían dejarse en puntos de la red de muladares –una red bastante deficiente en muchos lugares- para la alimentación de las aves necrófagas, pero normalmente el destino era la incineración.

Esta nueva situación perjudicaba por una parte a los pastores, que tuvieron que empezar a pagar por un servicio que la naturaleza hacía gratis, una importante carga adicional para un sector que ya pasa por tiempos difíciles. También fue un golpe duro para las aves necrófagas, que tenían mucho menos alimento disponible en el campo. "La escasez de alimentos ha llevado a las aves, principalmente los buitres, a modificar su comportamiento natural en la búsqueda de alimento, y se han multiplicado los conflictos con ganaderos", explica la técnico del programa de especies de WWF España, Gema Rodríguez.

Además, el nuevo modelo de alimentación en muladares, que eliminaba el azar de la búsqueda de recursos –las carroñas aparecen en un lugar concreto y predecible, en vez de en cualquier punto del campo, como antes- ha perjudicado a aves como el alimoche frente a la feroz competencia de los buitres leonados. Un estudio publicado por investigadores del CSIC en marzo de 2013 reveló que los muladares actúan como "trampas ecológicas" que perjudican la coexistencia de las aves carroñeras. Según los investigadores, "la normativa sanitaria debe permitir que las carroñas de ganado extensivo y de ungulados salvajes queden en la naturaleza de modo impredecible, tal y como ha ocurrido durante siglos en los sistemas agroganaderos mediterráneos".

Por suerte, reconociendo la importancia de la práctica tradicional de abandonar animales muertos en el campo para la alimentación de las aves y otros animales carroñeros, en 2009 la UE aprobó una normativa –traspuesta a la legislación nacional en noviembre de 2011- para volver a permitir a los ganaderos extensivos abandonar las carroñas de sus animales en el campo. Poco a poco las Comunidades Autónomas –de momento 7 de las 17- van aplicando la nueva norma en sus legislaciones autonómicas. La última ha sido Castilla y León, una región de gran importancia para las aves carroñeras. En Segovia está el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega de WWF, que alberga la mayor colonia europea de buitre leonado y donde cría una de las principales poblaciones de alimoche en España. Para ofrecer información a los pastores de la zona sobre el nuevo decreto en Castilla y León y sobre los procedimientos que tienen que seguir para conseguir la autorización para volver a dejar carroña en el campo, WWF convocó ayer una jornada en la casa del parque de Montejo, que contó con la presencia de una treintena de ganaderos y de la Jefe de Sección de Espacios Naturales y Especies Protegidas de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, Elena Hernández. 

Los ganaderos estaban encantados con el nuevo decreto que les permite dejar los cadáveres en el campo "como se ha hecho toda la vida", nos dijo Víctor, un pastor de ovejas de Fuentelcésped. Además del ahorro, coinciden en que el método tradicional para deshacerse de los cadáveres es mucho más limpio. "Lo que se hace ahora con el sistema de recogida es muy artificial y rompe la cadena alimentaria. Además, cuando el camión de recogida de cadáveres va de explotación en explotación es un auténtico peligro para la propagación de enfermedades a nuestros animales", nos contó Yoli, una joven pastora de cabras de Fuentenebro. 

Con el nuevo decreto, se hará una estimación de cuánto alimento necesitan las poblaciones de aves necrófagas, y los ganaderos autorizados a dejar carroñas podrán hacerlo en las "Zonas de Protección para la Alimentación de Especies Necrófagas de Interés Comunitario (ZPAEN)", que en el caso de Castilla y León ocupan una gran parte del territorio –incluida toda la provincia de Segovia. 

La aprobación del decreto es sin duda una buena noticia para la conservación de especies amenazadas como el alimoche, el buitre negro o el milano real. Es ahora el turno de las Comunidades Autónomas que aún no han aplicado en su legislación el real decreto aprobado por el Consejo de Ministros hace ya casi dos años. "Es incomprensible que regiones tan importantes para las aves carroñeras y ciertos carnívoros como Extremadura, Aragón, Navarra o Asturias aún no hayan puesto en práctica la nueva normativa. Las aves y los pastores están a la espera", concluye Gema Rodríguez.