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sábado, 5 de abril de 2014

Los bosques españoles producen tres veces más madera de la que se corta

Los bosques españoles producen tres veces más madera de la que se corta.
 Paradójicamente se importan de otros países quince millones de metros cúbicos, dado que el consumo anual se eleva a 32 millones, subraya un estudio de la Sociedad Española de Ciencias Forestales, que acaba de publicar.
El volumen maderable existente en España se ha duplicado en los últimos 35 años, pasando de 456,72 millones de metros cúbicos (en 1975) hasta 927,8 metros cúbicos.
El documento de trabajo sostiene, además, que de elevarse las extracciones de madera de quince a treinta millones de metros cúbicos el empleo forestal aumentaría de los 200.000 empleos actuales a unos 300.000.
El 75 % de las cortas se realiza en el 13,5 % de la superficie arbolada, concretamente en la Cornisa Cantábrica (Galicia, Asturias, Cantabria y País Vasco).
Por comunidades, Galicia es el territorio con mayor volumen de cortas, un 57,3 % del total nacional.
Otras regiones con un volumen destacado de cortas son Castilla y León, con un 11,1 %, y País Vasco, con el 7,7 %.
Pinus pinaster y Eucalyptus globulus son las dos especies forestales más destacadas en los aprovechamientos maderables en España en 2010, con 3,2 y 4,8 millones de metros cúbicos, respectivamente.
El informe advierte, por otro lado, que los montes españoles están en gran medida abandonados; la falta de gestión y aprovechamientos es cada vez mayor por muy distintas causas.
En este sentido, afirma que más de dos terceras partes de la superficie forestal es de propiedad privada, lo que “plantea algunos problemas” a la hora de aplicar las políticas por regiones.
En España, solo cinco CCAA poseen mayor superficie pública que privada, entre ellas Navarra, con el 72,8 % de su superficie en manos públicas.
En el lado opuesto destacan Baleares y Extremadura con el 94,9 % y el 93,3 % de su superficie, respectivamente, en manos privadas.
Nuestro país es el segundo con más superficie forestal de Europa, por detrás de Suecia, y posee casi el doble de hectáreas forestales que Francia y cerca del triple que Alemania.
Desde 1990, España ha aumentado su superficie arbolada a un ritmo anual (2,19 %) muy superior a la media europea (0,51 %); de hecho, es el país del continente europeo con mayor aumento de superficie de bosque, aportando más del 40% del incremento del total europeo.
En los bosques españoles crecen actualmente 17.805 millones de árboles, de los cuales el 39 % son pies mayores (diámetro mayor de 7,5 centímetros), con una densidad media de 386 individuos por hectárea arbolada.
El resto corresponde a pies menores (diámetro normal menor a 7,5 centímetros y superior a 2,5 centímetros), lo que supone una media de 594 árboles por hectárea arbolada.
Desde 1975 hasta hoy se ha producido un aumento constante: el número total de árboles ha aumentado un 130 % en esta etapa, lo que supone 10.074 millones de nuevos ejemplares en el periodo 1975-2010.
Por tanto, los bosques se han densificado, pasando de un promedio de 656 árboles por hectárea a 975 árboles por hectárea.
La mayor parte de los bosques españoles están poblados por especies autóctonas.: hay 8,6 millones de hectáreas de frondosas (el 46,4 % de la superficie forestal arbolada); 6,4 millones de hectáreas de coníferas (34,5%) y 3,5 millones de hectáreas de masas mixtas (19,1%).
En cuanto a la evolución del número de árboles en 1975-2010, todas las CCAA presentan ascenso notables: Castilla y León, con un aumento de 697 millones de ejemplares (un 135 %); Cataluña, con 598 millones de ejemplares más (137 %); y Aragón, con 467 millones de ejemplares (174 %), son las tres regiones con mayor incremento. EFE


Efeverde

martes, 4 de marzo de 2014

Los ecosistemas forestales ibéricos podrían emitir en el futuro más dióxido de carbono del que absorben

Los ecosistemas forestales ibéricos podrían emitir en el futuro más dióxido de carbono del que absorben. Existe un riesgo elevado de que parte de los ecosistemas forestales españoles se conviertan en emisores netos de carbono durante la segunda mitad del siglo XXI, según un informe que revisa los resultados obtenidos de aplicar el modelo de simulación forestal GOTILWA+, una herramienta capaz de simular el crecimiento de los bosques bajo diferentes condiciones ambientales y de optimizar la gestión forestal de los bosques mediterráneos en un contexto de cambio climático. 


Agencia SINC

miércoles, 22 de enero de 2014

Guía para la mejora de robledales y su producción sostenible

Útil manual para la gestión de los robledales de Quercus pyrenaica que permite caracterizar el monte y su entorno de forma sencilla y planificar el tipo de actuaciones necesarias para el desarrollo del mismo con sentido selectivo, ecológico y económico.




Se puede acceder al manual a través de este link.

Crespo Rodrigo A., García Quintana I., 2013. Manual de tipificación, inventario y gestión de rebollares. Junta de Castilla y León.

martes, 10 de diciembre de 2013

FAO insta a países europeos a aplicar “economía verde” en política forestal

Este el primer mensaje que ha surgido de la reunión que se celebra este año del 9 al 13 de diciembre en colaboración con la Comisión Económica para Europa de las Naciones Unidas (CEPE) y que reunirá a los ministros europeos responsables del sector forestal y a diversos altos representantes de cuarenta países.
En estas jornadas, organizadas por la FAO,  se debatirá sobre cómo los bosques pueden ayudar a las naciones europeas a avanzar hacia el objetivo de economías más verdes.
“Cuando se gestionan de manera sostenible, los bosques ofrecen un suministro renovable e inagotable de materias primas y bioenergía”, dijo el ministro finés de Agricultura y Bosques, Jari Koskinen.
El organismo de Naciones Unidas anunció que está previsto que los delegados aprueben durante el evento un plan de acción del sector forestal destinado a proteger los bosques de Europa y facilitar la transición a una economía verde en la región.
El director general adjunto de la FAO para Bosques, Eduardo Rojas-Briales, señaló que Europa “es hoy un continente rico en bosques, gracias a los esfuerzos incansables de los últimos doscientos años para detener la deforestación, restaurar los bosques y gestionarlos de forma sostenible”.

Plan de la FAO 2020

El plan de acción de la FAO para 2020 propone que los países apliquen determinados principios como utilizar los recursos forestales de manera inteligente, minimizar los residuos, reciclar todo lo posible y consumir solo productos de bosques gestionados de forma sostenible.
Asimismo se plantea la importancia de cómo el sector forestal minimiza los impactos del cambio climático mediante el secuestro de carbono en los bosques, además de la capacidad potencial que tendrían materiales como la madera y el bambú para sustituir al cemento en el sector de la construcción.
“Una vez aprobado el Plan de Acción, vamos a tener un sólida herramienta práctica que puede ayudar a los países y organizaciones del sector forestal a emprender acciones, invertir en sus recursos y tomar medidas para hacer más verdes sus patrones de producción y consumo”, expuso el secretario ejecutivo de la CEPE, Sven Alkalaj.EFEverde

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Disponible on-line "Conservar Aprovechando" "Cómo integrar el cambio global en la gestión de los montes españoles"

Disponible on-line "Conservar Aprovechando" "Cómo integrar el cambio global en la gestión de los montes españoles". Este libro es fruto de la colaboración de un gran número de científicos que desarrollan su actividad en diferentes centros de investigación, principalmente españoles. Todos ellos han formado parte del equipo amplio y plural de investigadores que ha desarrollado durante cuatro años el proyecto MONTES-Consolider (CSD2008-00040) , financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad.
CONSERVAR APROVECHANDO "Cómo integrar el cambio global en la gestión de los montes españoles"CONSERVAR APROVECHANDO "Cómo integrar el cambio global en la gestión de los montes españoles"

MONTES es un proyecto de diagnóstico, gracias al cual hemos podido identificar las relaciones que se establecen entre los componentes del cambio global (que incluye el cambio climático y muchos otros factores de cambio a escala planetaria) y los servicios ecosistémicos.
El resultado de este diagnóstico nos permite ofrecer a los gestores forestales una orientación científica sólida que les ayude a adaptar los ecosistemas forestales mediterráneos a este proceso cambiando con las mejores oportunidades de gestión.
El motor fundamental de este libro es la modificación de las interacciones entre el cambio global y la montaña mediante la gestión forestal.
El proyecto se ha estructurado en una serie de módulos que engloban:
  1. Las interacciones entre los bosques y la atmósfera
  2. Los cambios en la fijación de carbono en los bosques
  3. Las alteraciones en la distribución de especies causados ​​por el cambio climático
  4. Las consecuencias del cambio global sobre la disponibilidad de agua
  5. Las consecuencias de los cambios de uso del suelo y la fragmentación en la conservación de especies
  6. La vulnerabilidad de las especies al fuego y la gestión preventiva de los grandes incendios
  7. Las invasiones biológicas y sus consecuencias sobre la biodiversidad
Los resultados de la integración de toda esta información han permitido generar una serie de modelos que predicen la evolución más probable de nuestros bosco. Estas predicciones nos ofrecen la posibilidad de actuar con criterios de prevención, evitando, en la medida de los posible, futuros impactos del cambio glo, o aceptándolos y adaptándose a esta nueva situación. Para alcanzar este objetivo de actuación, nuestro propósito es explicar los principales conocimientos acumulados sobre el medio natural y los factores de cambio actuales, indicando los recursos disponibles para la localización y la predicción de estos cambios, y poniendo ejemplos de algunos casos concretos de actuación.
El conjunto de investigadores implicados en MONTES - Consolider hemos tratado de transmitir con entusiasmo las aportaciones que la ciencia actual puede ofrecer el trabajo diario de la mayoría de gestores forestales de toda la geografía española. A ellos se dirige este libro, y con él se pretende ofrecer una herramienta útil para integrar el efecto del cambio global sobre la gestión de nuestras montañas. Conservar aprovechando, este es el concepto clave.
Desde nuestro Issues  puede leer el libro:

domingo, 3 de noviembre de 2013

La nueva ley de montes pretende acabar con los fuegos interesados

En una entrevista con Efeagro, Nieto detalla que está previsto que la modificación de la citada ley llegue al Consejo de Ministros antes de que finalice el año, con el fin de que inicie cuanto antes su tramitación parlamentaria.
A su juicio, se trata de una ley “bastante compleja” que debe aclarar diferentes conceptos asociados al monte para evitar solapamientos entre ellos.
Además establecerá algunas regulaciones para abordar la fragmentación que existe en la propiedad forestal que, a su vez, supone una dificultad añadida para la gestión.
Entre los instrumentos que se van a desarrollar destacan los montes de socios, planes de gestión más sencillos o la posibilidad de localizar a los propietarios desconocidos de los montes, que pueden llegar a impedir el uso sostenible del mismo.
En cuanto a la superficie forestal quemada, Nieto matiza que la modificación de la ley establece medidas “tasadas y muy limitadas” para poder cambiar por “razones de interés público” el uso forestal a otro uso.
Concretamente, remacha que tiene que concurrir un interés general prevalente, esto es, que estuviera previsto, siempre en terrenos de titularidad pública y con el respaldo de una ley.
El cambio normativo incluye también que se adopten medidas compensatorias necesarias para recuperar una superficie igual a la quemada, destaca la directora general.
Nieto subraya que se mantiene la prohibición general de cambiar el uso del terreno forestal quemado, si bien se evita que el fuego se convierta en un instrumento para que “por intereses inconfesables” se frene, por ejemplo, la construcción o la modificación de una infraestructura pública.
En líneas generales, Nieto entiende que se trata de la modificación de una norma muy compleja, que busca vertebrar al sector, por lo que ya se ha remitido y debatido con comunidades autónomas, organizaciones ambientalistas y agrarias.
Sobre el estado general de los bosques, asegura que puede definirse como “bueno”, especialmente desde el punto de vista de la superficie, porque “aunque parezca sorprendente, la extensión forestal en España sigue creciendo”.
Más de 27,7 millones de hectáreas de la superficie del país, lo que supone más del 50 % de la extensión total, es masa forestal y, de ellas, 18 millones de hectáreas son terreno arbolado.
Según Nieto, en los últimos años ha crecido “mucho” esta superficie, a un ritmo de 320.000 hectáreas por año, especialmente como consecuencia del abandono de la superficie agrícola, que provoca que el bosque vaya colonizando estos terrenos de forma natural.
Un aspecto negativo de este aumento de terreno forestal es que “unido a la falta de control, se genera la aparición de biomasa que puede provocar una serie de amenazas para el monte como los incendios forestales”.
Precisamente sobre incendios forestales, Nieto define la última campaña como “satisfactoria” ya que la superficie calcinada, algo menos de 50.000 hectáreas, ha sido una de las más bajas de los últimos años.
El cuanto a las características de los fuegos, precisa que sólo 16 han sido definidos como “grandes incendios”, esto es, de más de 500 hectáreas, “casi la mitad de la media anual que suele rondar la treintena”.EFE

miércoles, 23 de octubre de 2013

La pregunta del millón: ¿Está funcionando la certificación forestal?

La evaluación científica de la certificación forestal es importante para informar a todos los que brindan apoyo si es que están obteniendo valor por su dinero. Fotografía de Agung Prasetyo/CIFOR
Fotografía de Agung Prasetyo/CIFOR

La evaluación científica de la certificación forestal es importante para informar a todos los que brindan apoyo si es que están obteniendo valor por su dinero. Fotografía de Agung Prasetyo/CIFOR
BOGOR, Indonesia (23 de octubre de 2013)_La certificación forestal es considerada como una herramienta prometedora para mejorar la gestión de los bosques, pero se necesita una sólida evaluación de una gama compleja de factores con el fin de establecer su verdadero valor para las partes interesadas, asegura un nuevo análisis.
La certificación es un esquema basado en el mercado, bajo el cual las empresas o comunidades que gestionan bosques, se presentan voluntariamente a auditorías hechas por inspectores independientes. Si cumplen con los criterios de gestión responsable de los bosques, sus productos de madera pueden portar una marca reconocida, tal como la del principal esquema de certificación, el Forest Stewardship Council (FSC).
“Sin embargo, los frecuentemente alegados beneficios ambientales y sociales de la certificación continúan siendo evaluados empíricamente”, dijeron científicos del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) en un trabajo que propone un marco de trabajo para dicha evaluación.
Los investigadores analizaron la literatura disponible sobre certificación forestal. Si bien ya se ha recopilado mucha información, encontraron que ninguno de los enfoques que revisaron se parecía a lo que podría considerarse como una evaluación independiente, bien diseñada.
“Sólo 14 enfoques emplearon diseños que consideraban apropiadamente el efecto de confusión del sesgo de selección, y solamente uno examinaba la gestión forestal”, dijo Claudia Romero bióloga de la Universidad de Florida, una de las autoras del trabajo, refiriéndose a un estudio anterior  de 134 publicaciones sobre la certificación de varios productos agrícolas y forestales.
Esto significa que casi todo el conocimiento existente sobre la certificación está potencialmente sesgado por una serie de factores que tienen influencia en porqué y cuando deciden los gestores forestales ingresar al esquema, y donde deciden los científicos realizar su investigación.
Ponderando los beneficios
La evaluación científica de la certificación forestal es importante para informar a todos los que brindan apoyo si es que están obteniendo valor por su dinero, menciona el trabajo de CIFOR.
Todas las partes interesadas en los bosques tropicales, desde las comunidades locales hasta los formuladores de políticas y mercados internacionales, se beneficiarían al saber si los bosques certificados producen mayores beneficios socio ambientales, económicos y de política que otras opciones, como concesiones madereras o áreas de conservación no certificadas.
Las fundaciones benéficas y los gobiernos que han estado apoyando la certificación, también necesitan saber si el financiamiento que otorgan está teniendo los impactos deseados.
“Necesitamos determinar si el estar o no estar certificado tiene algún efecto”, dijo Manuel Guariguata, científico principal de CIFOR y coautor del trabajo”. “Desde la perspectiva del donante, estamos hablando de muchos millones si no es que de docenas de millones de dólares que han sido invertidos en la certificación, y hasta el momento no existe evidencia de que hayan sido invertidos eficientemente”.
Para evaluar los impactos de la certificación, la investigación sugiere una hoja de ruta de evaluación doble, considerando los impactos sociales, económicos y de política esperados de la certificación, así como la forma en que se conduce el proceso.
La dificultad en la evaluación de impactos es que los bosques están sometidos a muchas influencias, y la certificación es solamente una de ellas. Por lo tanto, la medición de indicadores no es suficiente para determinar si el éxito o fracaso en el logro de ciertas metas es atribuible a la certificación.
“Alguien necesita decir: Bien, has logrado esos objetivos, pero ¿cómo lo hiciste?”, dijo Romero.
Un marco de trabajo para el medir el impacto
Como ejemplo, el trabajo explica que el que haya menos lesiones relacionadas con el trabajo entre los trabajadores forestales – un resultado deseable de la certificación – bien puede ser el resultado de mejores regulaciones de seguridad en vez de la certificación en sí.
“Necesitamos una teoría sobre cómo se pueden alcanzar las metas de la certificación. Así es como vamos a separar el efecto de la certificación de otros factores como la política del gobierno”, dijo Romero.
Los investigadores han denominado a esta trayectoria destinada a una mejor gestión forestal una “teoría de cambio”.
“Es un modelo mental que ayuda al evaluador a ver donde se supone que las actividades específicas van a generar los resultados deseados y la forma en que la certificación interactúa con otros factores,” dijo Guariguata.
Si bien el trabajo proporciona los elementos esenciales necesarios para construir una teoría de cambio en cualquier lugar del mundo, advierte a los investigadores que necesitarán seguir un enfoque participativo con las partes interesadas locales, antes que puedan diseñar un modelo con claridad, con el que puedan verificar el impacto de la certificación en el terreno.
“Esencialmente se trata de reunir a las personas para conversar sobre qué es lo que hace que un bosque certificado se vuelva más deseable en términos sociales, económicos y ambientales”, dijo Guariguata.
Además de esta evaluación de los impactos de la certificación frente a una teoría de cambio esperada, los investigadores también necesitan analizar la calidad del proceso mismo de certificación.
“Existen aspectos administrativos: hay que presentar los informes, etc. Podemos estar en una situación donde no logremos una gestión responsable del bosque no porque la teoría haya estado equivocada, sino porque fue implementada deficientemente”, dice Romero.
Apuntando a la imparcialidad
Otro reto en la evaluación de la certificación es detectar y evitar los sesgos cuando se eligen zonas de muestra para estudio. Debido a que la certificación es un proceso voluntario, los bosques certificados y no certificados no son asignados aleatoriamente a cada tratamiento, advierte el documento. Las preferencias detrás de la decisión de una empresa para entrar o salir de un esquema de certificación provienen de una gama de factores que también pueden influenciar sus resultados.
“El principal riesgo sería ir a un país y comparar un bosque certificado con el bosque no certificado más cercano. A pesar de que pueden estar muy cerca en términos ecológicos, pueden ser muy diferentes en otros sentidos”, dijo Guariguata, añadiendo que también pueden surgir discrepancias sobre durante cuánto tiempo se ha certificado los bosques.
Encontrar los puntos de comparación correctos para los científicos que estudian el impacto de la certificación – los denominados contra fácticos – parece ser uno de los principales desafíos para seguir adelante.
Romero menciona que una mayor investigación ayudará a afinar el modelo de evaluación, incluyendo estudios en curso sobre variación en tamaño, experiencia y otras características entre las unidades de gestión forestal, así como también sobre la dinámica que las lleva a unirse o abandonar la certificación y cambios en factores de contexto que afectan la toma de decisiones sobre la gestión forestal.
“Estamos en las etapas iniciales”, dijo Guariguata. “Tenemos un marco de trabajo que pensamos se puede aplicar a nivel mundial, pero es genérico y necesita ser adaptado a las circunstancias de los países. No se lo puede llamar protocolo o algo que está grabado en piedra, pero pensamos que es un buen paso hacia adelante”.
Para mayor información sobre los temas tratados en este artículo, por favor escriba a Manuel Guariguata al correo electrónico  m.guariguata@cgiar.org
Este trabajo forma parte del Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Arboles y Agroforestería, apoyado por USAID.