lunes, 26 de agosto de 2013

El valor de la carroña

El valor de la carroñaDesde que el ser humano comenzó a domesticar el ganado, ha contado con un aliado natural para deshacerse de los cadáveres de sus animales. Cuando a un pastor se le moría una oveja o una cabra, no tenía más que abandonarla en el campo para que la naturaleza hiciese su trabajo: las aves carroñeras, como los buitres o los milanos, se ocuparían de hacerla desaparecer en cuestión de horas o incluso minutos.

Pero hace algo más de una década, la crisis de las vacas locas acabó con esta simbiosis milenaria entre aves carroñeras y pastores. Un problema creado por la ganadería industrial acabó afectando a las prácticas ganaderas extensivas y respetuosas con el medio. La preocupación por la enfermedad llevó a la Unión Europea a publicar en 2002 un reglamento para regular el destino de los subproductos animales no dirigidos al consumo humano, que obligaba a los ganaderos a acogerse a un sistema para recoger los cadáveres del ganado. En ciertos casos, las carroñas podían dejarse en puntos de la red de muladares –una red bastante deficiente en muchos lugares- para la alimentación de las aves necrófagas, pero normalmente el destino era la incineración.

Esta nueva situación perjudicaba por una parte a los pastores, que tuvieron que empezar a pagar por un servicio que la naturaleza hacía gratis, una importante carga adicional para un sector que ya pasa por tiempos difíciles. También fue un golpe duro para las aves necrófagas, que tenían mucho menos alimento disponible en el campo. "La escasez de alimentos ha llevado a las aves, principalmente los buitres, a modificar su comportamiento natural en la búsqueda de alimento, y se han multiplicado los conflictos con ganaderos", explica la técnico del programa de especies de WWF España, Gema Rodríguez.

Además, el nuevo modelo de alimentación en muladares, que eliminaba el azar de la búsqueda de recursos –las carroñas aparecen en un lugar concreto y predecible, en vez de en cualquier punto del campo, como antes- ha perjudicado a aves como el alimoche frente a la feroz competencia de los buitres leonados. Un estudio publicado por investigadores del CSIC en marzo de 2013 reveló que los muladares actúan como "trampas ecológicas" que perjudican la coexistencia de las aves carroñeras. Según los investigadores, "la normativa sanitaria debe permitir que las carroñas de ganado extensivo y de ungulados salvajes queden en la naturaleza de modo impredecible, tal y como ha ocurrido durante siglos en los sistemas agroganaderos mediterráneos".

Por suerte, reconociendo la importancia de la práctica tradicional de abandonar animales muertos en el campo para la alimentación de las aves y otros animales carroñeros, en 2009 la UE aprobó una normativa –traspuesta a la legislación nacional en noviembre de 2011- para volver a permitir a los ganaderos extensivos abandonar las carroñas de sus animales en el campo. Poco a poco las Comunidades Autónomas –de momento 7 de las 17- van aplicando la nueva norma en sus legislaciones autonómicas. La última ha sido Castilla y León, una región de gran importancia para las aves carroñeras. En Segovia está el Refugio de Rapaces de Montejo de la Vega de WWF, que alberga la mayor colonia europea de buitre leonado y donde cría una de las principales poblaciones de alimoche en España. Para ofrecer información a los pastores de la zona sobre el nuevo decreto en Castilla y León y sobre los procedimientos que tienen que seguir para conseguir la autorización para volver a dejar carroña en el campo, WWF convocó ayer una jornada en la casa del parque de Montejo, que contó con la presencia de una treintena de ganaderos y de la Jefe de Sección de Espacios Naturales y Especies Protegidas de la Consejería de Fomento y Medio Ambiente de la Junta, Elena Hernández. 

Los ganaderos estaban encantados con el nuevo decreto que les permite dejar los cadáveres en el campo "como se ha hecho toda la vida", nos dijo Víctor, un pastor de ovejas de Fuentelcésped. Además del ahorro, coinciden en que el método tradicional para deshacerse de los cadáveres es mucho más limpio. "Lo que se hace ahora con el sistema de recogida es muy artificial y rompe la cadena alimentaria. Además, cuando el camión de recogida de cadáveres va de explotación en explotación es un auténtico peligro para la propagación de enfermedades a nuestros animales", nos contó Yoli, una joven pastora de cabras de Fuentenebro. 

Con el nuevo decreto, se hará una estimación de cuánto alimento necesitan las poblaciones de aves necrófagas, y los ganaderos autorizados a dejar carroñas podrán hacerlo en las "Zonas de Protección para la Alimentación de Especies Necrófagas de Interés Comunitario (ZPAEN)", que en el caso de Castilla y León ocupan una gran parte del territorio –incluida toda la provincia de Segovia. 

La aprobación del decreto es sin duda una buena noticia para la conservación de especies amenazadas como el alimoche, el buitre negro o el milano real. Es ahora el turno de las Comunidades Autónomas que aún no han aplicado en su legislación el real decreto aprobado por el Consejo de Ministros hace ya casi dos años. "Es incomprensible que regiones tan importantes para las aves carroñeras y ciertos carnívoros como Extremadura, Aragón, Navarra o Asturias aún no hayan puesto en práctica la nueva normativa. Las aves y los pastores están a la espera", concluye Gema Rodríguez. 

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