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lunes, 18 de noviembre de 2013

El cambio climático es mayor amenaza para los organismos de climas cálidos

18/11/2013
Hace más de 20 años que en la comunidad científica se habla sobre un posible cambio climático que la Tierra podría experimentar en el futuro. Uno de los efectos principales de este cambio de clima es un aumento global de la temperatura del planeta. Esta circunstancia ha impulsado una investigación liderada por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) sobre la respuesta esperada de diferentes especies frente a dicho fenómeno. Según sus resultados, publicados en la revista Ecology Letters, las especies adaptadas a los climas cálidos sufrirán más los posibles efectos de un aumento en la temperatura planetaria.
Los resultados se basan en el análisis de medidas estándar y de la amplitud de la distribución geográfica de 2.740 especies de animales y plantas de todo el mundo. Entre ellos se encuentran 1.816 plantas, 227 organismos endotermos y 697, ectotermos. Fue, precisamente, en estos últimos, cuya temperatura corporal no es autorregulable y depende del clima externo, en quien este efecto ya había sido detectado. No obstante, la presente investigación amplía la amenaza de este fenómeno al resto de organismos superiores.
Este efecto se desprende de que la tolerancia al calor de dichos organismos presenta una variabilidad mucho menos que la de las especies de climas más fríos. Según el investigador del Museo Nacional de Ciencias Naturales del CSIC, Miguel Araújo, responsable de la investigación, explica: “Esta asimetría en la evolución de las tolerancias térmicas tiene importantes implicaciones en cómo esperamos que las especies reaccionen a los cambios ambientales”.
Una menor tolerancia a la variabilidad climática implica, por tanto, que las especies de climas cálidos tendrán mayores dificultades a la hora de adaptarse a un posible aumento de las temperaturas. Según Araújo, “este efecto podría ser consecuencia de la propia evolución térmica del planeta, en el cual, históricamente las regiones tropicales han variado su temperatura a niveles menores que las regiones polares”.
El estudio, a su vez, señala que existen pocas evidencias de resistencia a temperaturas superiores a los 50 ˚C, por lo que podría existir una barrera físico-química estructural que dificulte el aumento de la tolerancia hacia ambientes aún más cálidos. En palabras del investigador del CSIC en el mismo centro que Araújo y coautor del artículo Francisco Ferri: “Existen límites que impiden la adaptación de los organismos a incrementos de temperatura por encima de un determinado umbral”.
Gracias al estudio de las bases fisiológicas y de las diferencias dentro y entre especies sobre su capacidad de responder a estas presiones, Araújo confía en que “se podrá construir una base sólida para el desarrollo de predicciones sobre la probabilidad de éxito o fracaso de los organismos, poblaciones y especies, entre las que se incluyen los humanos y sus cultivos, para hacer frente al cambio climático”.
Este estudio se integra dentro del Laboratorio Internacional en Cambio Global, del que el CSIC y la Pontificia Universidad Católica de Chile son fundadoras. 
  • MB Araújo, F Ferri-Yáñez, F Bozinovic, PA Marquet, F Valladares, SL Chown. Heat freezes Niche evolutionEcology Letters. DOI: 10.1111/ele.12155
Nota de prensa (120 kb)

CSIC

viernes, 27 de septiembre de 2013

Las amenazas sobre una especie varían espacialmente incluso a escala regional

27/09/2013
Un trabajo de investigadores del Instituto de Investigación en Recursos Cinegéticos (un centro mixto del CSIC, la Universidad de Castilla La-Mancha y la Junta de Castilla-La Mancha) demuestra que las amenazas a las que se enfrenta una especie varían espacialmente incluso a escala regional. El estudio, publicado en el último número de la revista Journal of Applied Ecology, aporta un nuevo método para mejorar la eficiencia en la gestión de la conservación de las especies amenazadas.
Como el tipo y la intensidad de cada amenaza varían espacialmente, el riesgo de extinción suele cambiar dentro de una misma área de distribución. “Esta complejidad no suele ser considerada por los gestores, que frecuentemente tienden a aplicar las mismas medidas de conservación en todo el área de distribución de una especie. Además, las especies se gestionan muchas veces atendiendo a límites administrativos que, generalmente, no siguen criterios ecológicos”, destaca el investigador Pedro Olea.
El nuevo método permite agrupar en unidades homogéneas entidades ecológicas (individuos, territorios o poblaciones de una especie) sometidas al mismo tipo e intensidad de amenazas. Este proceso se realiza de manera sistemática, lo que, según los científicos, garantiza su repetibilidad, y utiliza técnicas estadísticas que incorporan la incertidumbre en la formación de las unidades de gestión.
“Así, es posible estimar el grado de credibilidad de la clasificación resultante. El método facilita además la interpretación de los resultados mediante su visualización gráfica en forma de mapas y representaciones en 3D. De este modo se proporciona a los gestores e investigadores una herramienta para mejorar la efectividad de las medidas de conservación aplicadas a una determina especie, al mismo tiempo que se garantiza la repetibilidad del proceso y la robustez de los resultados”, detalla Olea.
Los investigadores han usado como modelo de estudio la población de alimoche (Neophron percnopterus) de la Cordillera Cantábrica. Este buitre amenazado a nivel mundial ha visto reducidas rápidamente sus poblaciones en Asia, África y Europa en la última década. La población estudiada se compone de unos 170 territorios de cría y se distribuye en tres comunidades autónomas diferentes (Asturias, Cantabria y Castilla y León), que gestionan la especie de modo independiente.
Los investigadores han medido en cada uno de los territorios hasta ocho amenazas para la especie, entre las que se encontraba el riesgo de uso ilegal de veneno, la presencia de eólicos, la densidad de habitantes y carreteras, el estar dentro o no de un área protegida, o la disponibilidad de alimento. 13 (72%) de las 18 unidades homogéneas de gestión resultantes incluyeron territorios geográficamente próximos, un tercio de ellas (33%) se encontraban en territorios distribuidos en más de una comunidad autónoma.
“Estos resultados indican que la gestión de la población de alimoche estudiada y de algunas de sus amenazas podría ser más eficiente, tanto desde el punto de vista ecológico como económico, si existiese una coordinación entre las distintas administraciones afectadas. El estudio permite además conocer cómo podría repartirse ese esfuerzo de conservación de forma más eficiente entre las distintas comunidades”, destaca el investigador.
  • Olea, P.P., Mateo-Tomás, P. Living in risky landscapes: delineating management units in multi-threat environments for effective species conservation. Journal of Applied Ecology. DOI: 10.1111/1365-2664.12176.
Nota de prensa (113 kb) [Descargar]

Fuente: CSIC