viernes, 10 de enero de 2014

Los corredores biológicos ayudan a que las plantas se adapten al cambio climático – estudio

Los corredores biológicos ayudan a que las plantas se adapten al cambio climático – estudioQuienes diseñan proyectos de conservación en ecosistemas naturales enfrentarán el reto de facilitar la migración de especies vegetales, dijo Bruno Locatelli, experto en silvicultura e hidrología que trabaja con el Centro para la Investigación Forestal Internacional y con Investigación Agrícola para el Desarrollo. Quienes diseñan proyectos de conservación en ecosistemas naturales enfrentarán el reto de facilitar la migración de especies vegetales, dijo Bruno Locatelli, experto en silvicultura e hidrología que trabaja con el Centro para la Investigación Forestal Internacional y con Investigación Agrícola para el Desarrollo.
TURRIALBA, Costa Rica (9 de enero de 2014) _A medida que una gama de especies vegetales se desplaza a elevaciones más altas debido al cambio climático, los corredores biológicos que conectan las áreas protegidas adquirirán mayor importancia para la conservación de la biodiversidad, afirman los científicos.
Los ecosistemas brindan servicios que van desde la regulación del agua al almacenamiento de carbono. Pero el clima más caliente y seco pronosticado para Mesoamérica – México y Centroamérica – podría condenar a las especies vegetales que no se pueden adaptar, reduciendo o cambiando esos servicios ecológicos. Si bien algunas especies pueden morir, otras “migrarán” cuesta arriba extendiendo su alcance hacia áreas con temperaturas promedio más bajas.
La creación y conservación de corredores que faciliten estos movimientos será crucial.
“Las áreas protegidas se han considerado históricamente como islas. Ahora las personas están empezando a considerarlas como parte de las redes ecológicas”, dijo Bernal Herrera del Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza, CATIE, en Costa Rica.
“Los países también deberían ver las áreas protegidas como parte de una estrategia multisectorial de desarrollo”, dijo Bernal a los participantes en la séptima Conferencia Científica Interamericana Henry A. Wallace, en ocasión del 40 aniversario  de la fundación de CATIE.
La migración de especies ya está sucediendo en varios lugares del trópico como lo muestra la investigación.
El biólogo Feeley de la Universidad Internacional de la Florida,  quien inicialmente observó un cambio importante en las zonas de árboles de los Andes, encontró recientemente que las plantas en Costa Rica también estaban empezando a migrar cuesta arriba.
Lo mismo ocurrirá con las especies de cultivos y las plagas que los afectan, dijo Dyno Keatinge, director general del Centro Asiático de Investigación y Desarrollo de Vegetales (AVRDC) en Taiwán, a los participantes en la Conferencia Wallace.
“A medida que suban las temperaturas, las enfermedades avanzarán cuesta arriba”, dijo.
Los fitogenetistas enfrentan el reto de producir variedades resistentes a las enfermedades y al calor en cultivos comerciales importantes, tales como los tomates, dijo Keatinge, en tanto que los agricultores podrían tener que usar mallas para protegerse contra los insectos y seguir medidas estrictas para prevenir enfermedades.
En los ecosistemas naturales, quienes diseñan proyectos de conservación enfrentarán el reto de facilitar la migración de las especies vegetales, dijo Bruno Locatelli, experto en silvicultura e hidrología que trabaja con el Centro ara la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) y el Centro de Investigación Agrícola para el Desarrollo (CIRAD).
Eso es particularmente válido en Mesoamérica, donde los hábitats naturales han sido fragmentados por la agricultura, el desarrollo urbano e infraestructura como las represas hidroeléctricas.
Esos obstáculos afectarán especialmente a las especies en tierras bajas, que deben extender su alcance a grandes distancias para llegar a mayor altitud, dijo.
“Los corredores son una forma de reconectar los parques forestales o las áreas protegidas que actualmente se encuentran separadas en el paisaje”, dijo Locatelli, coautor de un nuevo estudio sobre cambio climático y dispersión de plantas a lo largo de los corredores en Mesoamérica. “Al conectar los corredores se facilita la migración de las especies”.
Trazando mapas de corredores seguros
El estudio en Mesoamérica encontró que los corredores biológicos que conectan áreas protegidas podrían reducir el impacto del cambio climático sobre las plantas.
Su efectividad depende de su alcance de altitud, de las temperaturas y la velocidad del cambio climático, y los efectos varían dependiendo de la rapidez con que las especies se pueden mover.
Es probable que el cambio climático avance a ritmos diferentes en las distintas regiones de Mesoamérica, dijo Locatelli, con un cambio más rápido en las zonas planas de la costa atlántica de Nicaragua y en la península de Yucatán en México, y un cambio más lento en las montañas de Costa Rica, Honduras, Guatemala y México.
“Nuestro modelo muestra dos tipos importantes de corredores para la migración de las especies vegetales – corredores en las planicies del norte y noreste, y corredores que conectan áreas protegidas en las montañas con otras zonas a más baja altitud”, dijo.
El estudio recalca la importancia de diseñar una red de  áreas protegidas y corredores  a través de la región. Ya existe un plan de esta naturaleza: el Corredor Biológico Mesoamericano, esfuerzo de varios países para conectar áreas importantes de biodiversidad en una red que se extiende desde Panamá a México.
El sistema que tiene cerca de una década, no se diseñó originalmente con el cambio climático en mente. La nueva investigación podría ayudar a los formuladores de políticas a tomar en cuenta la migración de las especies a medida que trazan los mapas de corredores futuros.
Sin embargo, esto incluso puede no ser suficiente para algunas plantas.
“En algunos lugares, según Locatelli, aun las especies de movimiento más rápido no podrán adaptarse al cambio climático”.
Para mayor información sobre los temas tratados en el presente artículo, sírvase contactar a b.locatelli@cgiar.org
Este trabajo forma parte del Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Arboles y Agroforestería y está respaldado por el Proyecto MESOTERRA del Programa Mesoamericano Agro-Ambiental en el Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE).

CIFOR

miércoles, 8 de enero de 2014

Confirman la existencia de dos linajes genéticos de ciervo ibérico en España

Confirman la existencia de dos linajes genéticos de ciervo ibérico en EspañaUn estudio publicado en la revista Biodiversity and Conservation asegura la existencia de dos linajes genéticos de ciervo ibérico en España. El hallazgo ha sido realizado gracias a la utilización del ADN mitocondrial de la especie.

Agencia SINC

Skybox: servicio de imágenes de vídeo en HD desde el espacio a resolución de un metro por píxel

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Un servicio llamado Skybox Imaging comenzará a ofrecer imágenes en Alta Definición de la Tierra, tomadas desde 24 satélites a 600 kilómetros de altitud. La resolución será de un metro por píxel, lo que permitirá distinguir coches, y hasta personas.


Vía | Geek

Los científicos explican la mayor diversidad de los bosques tropicales

“A los biólogos les ha intrigado por mucho tiempo la diversidad de los bosques tropicales donde una hectárea puede contener más de 650 especies de árboles”, señaló el estudio encabezado por Phillis Coley y Thomas Kursar, de la Universidad de Utah y el Instituto Smithsonian de Investigación Tropical, en Panamá.
La teoría ecológica indica que si las especies son muy similares en el uso que hacen de los recursos, una superará a las otras en la competencia, por lo cual las especies vecinas deben explotar diferentes nichos ambientales si es que han de coexistir.
Pero dado que las plantas en una hectárea de foresta tropical húmeda experimentan ambientes físicos muy similares, los ecólogos han tenido dificultades para demostrar una diferenciación de nichos suficiente para sustentar una diversidad tan elevada.
Los autores del artículo sugieren que la “carrera armamentista” evolucionaria entre las plantas y los herbívoros puede explicar estas diferencias.
Coley y Kursar señalan que las investigaciones recientes llevan a la conclusión de que tantas especies de plantas pueden congregarse en pequeñas porciones de tierra en los trópicos porque sus defensas están muy sintonizadas por las interacciones con los insectos que las devoran.
En las regiones templadas, añadieron, las plantas en general no enfrentan tanta presión de los insectos herbívoros y las enfermedades.
Por ello la batalla más intensa en los trópicos permite que las especies de plantas tropicales prosperen en nichos extremadamente únicos dentro de sus ecosistemas, según estos autores.
La necesidad de defenderse de los herbívoros y los patógenos dañinos puede ser la fuerza que impulsa la evolución de las plantas y la variación resultante en los genes defensivos podría conducir a la creación de especies nuevas en las comunidades de plantas tropicales, añadieron.
Un ejemplo es el género Inga, con más de 300 especies, de las cuales 45 coexisten en apenas 25 hectáreas.
“En estos, como en todos los otros árboles tropicales, el 75 por ciento del daño causado por herbívoros durante la vida de la planta ocurre en las pocas semanas de expansión de las hojas, cuando éstas son tiernas y con un alto contenido de proteína”, indicó el artículo.
Para defenderse, las hojas de las plantas en el género Inga “producen una variedad de compuestos químicos y también tienen nectarios extraflorales que producen azúcar con la cual atraen a las hormigas predadoras que funcionan como guardaespaldas contra los herbívoros”. EFE
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martes, 24 de diciembre de 2013

Los “hotspots” de biodiversidad probablemente tienen mayores beneficios para los ecosistemas – estudio

Un estudio muestra que las áreas que contienen altas concentraciones de carbono y biodiversidad no siempre son las mismas, afirma Bruno Locatelli, científico del Centro para la Investigación Forestal Internacional y del Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo. Fotografía cortesía de: DrWhoLos “hotspots” de biodiversidad probablemente tienen mayores beneficios para los ecosistemas – estudio. Un estudio muestra que las áreas que contienen altas concentraciones de carbono y biodiversidad no siempre son las mismas, afirma Bruno Locatelli, científico del Centro para la Investigación Forestal Internacional y del Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo. Fotografía cortesía de: DrWho
TURRIALBA, Costa Rica (20 de diciembre de 2013) _Las áreas que son “hotspots” o “sitios críticos” con altos índices de biodiversidad pueden tener un valor más alto para otros servicios importantes del ecosistema, incluyendo el almacenamiento de carbono, la conservación del agua y de la belleza escénica, de acuerdo con un  nuevo estudio realizado en Costa Rica. Sin embargo, en áreas de alto almacenamiento de carbono, los beneficios de otros servicios son ligeramente más bajos.
Eso significa que los planificadores del uso de la tierra pueden cosechar los máximos beneficios de los distintos servicios ambientales si enfatizan la protección de áreas con alta biodiversidad, dijo Bruno Locatelli, autor principal de un trabajo publicado en la revista ‘Environmental Conservation’.
“Los hotspots de biodiversidad tienen más probabilidades de ser hotspots de múltiples servicios del ecosistema, pero esto no es verdad necesariamente para aquellos que brindan otros servicios”, dijo Locatelli, científico del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR) y del Centro de Cooperación Internacional en Investigación Agronómica para el Desarrollo (CIRAD).
El estudio, que examinó las sinergias y ventajas y desventajas entre los servicios del ecosistema, especialmente en parques nacionales, mostró que las áreas con alto almacenamiento de carbono y alta biodiversidad no siempre coincidían.
“Encontramos que si uno enfatiza la protección de las áreas de alta biodiversidad en Costa Rica, se producirán beneficios colaterales para los otros tres servicios del ecosistema”, dijo Locatelli. “Pero si uno pone énfasis en la protección de áreas para el almacenamiento de carbono, los beneficios colaterales son más bajos”.
Esto tiene implicancias importantes para los programas de REDD+ (Reducción de Emisiones derivadas de la Deforestación y Degradación Forestal), mecanismo respaldado por Naciones Unidas que daría incentivos para conservar los bosques y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Si los programas de REDD+ son diseñados estrictamente para maximizar el almacenamiento de carbono, puede que no protejan a los bosques que brindan los mayores beneficios a la sociedad en cuanto a biodiversidad, o a los más importantes servicios del ecosistema local”, dijo Locatelli. “Esas iniciativas podrían tener mayores beneficios colaterales para las poblaciones locales y el país si se seleccionara las áreas prioritarias en base al valor de los múltiples servicios del ecosistema.”
Costa Rica ha sido pionera en pagos por servicios del ecosistema (PES), donde los propietarios de tierra reciben compensaciones por gestionar los bosques u otras tierras de manera sostenible.
En algunos casos, los bosques brindan servicios que benefician a los residentes locales, tal como la belleza escénica o la regulación del suministro de agua río abajo. Otros servicios, como la biodiversidad o el almacenamiento de carbono para mitigar las emisiones de gases de efecto invernadero, benefician a todo el país, incluso a todo el mundo, indicaron los científicos.
El estudio encontró que los servicios brindados por los ecosistemas variaban dependiendo de factores como la topografía, el clima y la biogeografía.
Por ejemplo, los bosques protegen más los suelos contra la erosión en pendientes de montaña que en las tierras bajas, en tanto que los bosques en tierras bajas tienden a ser el hogar de un número más grande de especies.
Los bosques nubosos en las montañas centrales de Costa Rica son especialmente ricos en servicios del ecosistema, sin embargo, debido a que tienden a tener muchas especies endémicas, almacenan grandes cantidades de carbono en el suelo y atrapan el agua de las nubes.
Los investigadores encontraron que 80 por ciento de los sitios críticos de carbono y biodiversidad estaba concentrado en seis cuencas del país. Dos cuencas – Reventazón-Parismina y Chirripo-Tortuguera – eran sitios críticos para los cuatro servicios del ecosistema que estudiaron.
“Encontramos sitios críticos de múltiples servicios, especialmente alrededor de áreas densamente pobladas en el valle central de Costa Rica, donde muchas personas se benefician”, dijo Locatelli.
Las áreas protegidas en esa región regulan el suministro de agua para miles de personas que viven aguas abajo, en tanto que ofrecen belleza escénica para los pobladores urbanos. “Los bosques nublados también contienen mucho carbono, especialmente en los suelos, en tanto que los bosques secos contenían menos”, manifestó.
Locatelli y sus colegas elaboraron mapas no solamente de las cuencas que brindan los cuatro servicios del ecosistema, sino también de las personas que se benefician con ellos. Para esquemas PES, el valor de los servicios se basa en una combinación del suministro natural de los servicios y la demanda humana.
Simplemente elaborando mapas de los sitios críticos de los servicios del ecosistema los legisladores podrían concluir que vale la pena conservar algunos lugares y otros no, dijo Locatelli.
“Basar el análisis en el valor de los servicios del ecosistema en vez de en los sitios críticos, ayudaría a los planificadores a tomar mejores decisiones sobre la conservación de múltiples servicios”.
Para más información sobre los temas tratados en este artículo, sírvase contactar a
b.locatelli@cgiar.org
El presente trabajo forma parte del Programa de Investigación de CGIAR sobre Bosques, Arboles y Agroforestería y está respaldado por AusAid (Asociación de investigación CIFOR- REED+) y el Programa Agroambiental Mesoamericano de CATIE (MAP). 

CIFOR

lunes, 23 de diciembre de 2013

La Xunta caza más de 30 mapaches para frenar una plaga en el Miño

La Xunta caza más de 30 mapaches para frenar una plaga en el Miño.
La Voz de Galicia.- La Consellería de Medio Ambiente está llevando a cabo un programa de captura de mapaches asentados en la cuenca del Miño que están causando importantes daños ambientales en el entorno de Lugo.


Club de Caza

domingo, 22 de diciembre de 2013

Científicos comprueban en Panamá el “efecto esponja” en bosques tropicales

De acuerdo con los investigadores “los bosques tropicales reducen el máximo de escorrentía durante las tormentas y liberan el agua almacenada durante las sequías”, precisa un informe del STRI.
“Sus resultados dan credibilidad a un fenómeno controvertido conocido como el efecto esponja, que está en el centro de un debate acerca de cómo minimizar los daños por inundaciones y maximizar la disponibilidad de agua en los trópicos”, apunta.
El experimento iniciado en fecha no precisada en 700 hectáreas de la cuenca del Canal de Panamá, también conocido como Agua Salud, tendrá una duración de 20 a 30 años, por lo que es el estudio en curso del uso del suelo más grande en los trópicos, según la fuente.
“Nuestro proyecto tiene como objetivo cuantificar claramente los servicios ambientales, tales como el flujo de agua, el almacenamiento de carbono y la conservación de la biodiversidad que los tomadores de decisiones considerarán a medida que evalúan los proyectos de restauración forestal para el manejo de la cuenca”, comentó Jefferson Hall, científico del STRI y director del proyecto.
Durante casi 450 tormentas tropicales, un equipo de científicos de la Universidad de Wyoming (EE.UU.) midió la cantidad de escorrentía en los pastos, pastizales abandonados y tierras forestales como parte de un experimento a gran escala de uso de la tierra en la cuenca del Canal de Panamá iniciada por el STRI.
Los datos recopilados por el personal del STRI y analizados por estudiantes de la Universidad de Wyoming indican que el historial del uso del suelo, tiene efectos complejos a largo plazo.
“Medimos las grandes diferencias en la respuesta hidrológica entre cuencas con distintos historiales de uso del suelo y la cubierta vegetal” comentó Fred Ogden, investigador asociado del STRI y profesor de Ingeniería Civil en la Universidad de Wyoming.
Ogden agrega que “nuestro objetivo final es entender mejor estos efectos e incluir esta comprensión mejorada de un modelo hidrológico de alta resolución que estamos desarrollando para predecir los efectos del uso del suelo en las cuencas tropicales.”
Por su parte, el hidrólogo del STRI y del Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS), Robert Stallard, afirmó que “el resultado de los picos de tormenta es espectacular”
Stallard desarrolló las estadísticas para el análisis de datos.
“La escorrentía de aguas pluviales de las tierras de pastoreo es mucho mayor que el de las tierras forestales. Los resultados son más claros después de grandes tormentas”, detalló.
Por otro lado, los bosques liberan más agua que los pastizales y los paisajes de uso mixto durante la estación seca, lo que apunta a la importancia de los bosques en la regulación del flujo de agua durante todo el año en climas estacionales.
La evidencia que apoya el efecto esponja hacía falta para los bosques tropicales, lo que ha llevado a algunos a cuestionar su validez.
“Una de las razones por las que no hay más evidencia científica para el efecto esponja es que uno tiene que tomar lo que la naturaleza reparte,” comentó Stallard, ferviente defensor del efecto esponja.
Agregó que “se requiere un compromiso institucional a largo plazo para conseguir buenos resultados. El USGS, el Smithsonian en Panamá, la Universidad de Wyoming y la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) tienen los recursos para hacerlo”.
Una grave sequía obligó a las autoridades del Canal de Panamá a imponer restricciones de calado en los buques que transitaron en 1997.
En diciembre del 2010, un gran sistema de tormentas, examinado en este estudio, detuvo el tránsito en el canal durante 17 horas.
El estudio es particularmente relevante para las decisiones de uso del suelo en los trópicos, donde más del 50 por ciento de los bosques son ahora “secundarios” que han vuelto a crecer después de la tala o al dejar de ser pastizales abandonados.
Esta investigación es apoyada por la Red de Observatorios Globales de la Tierra de la Institución Smithsonian, ForestGEO; el Servicio Geológico de EE.UU., la Fundación Nacional de Ciencia de los Estados Unidos; la ACP; la Autoridad Nacional del Ambiente de Panamá (ANAM); el HSBC Climate Partnership; la familia Hoch; Frank Levinson; la Fundación Alberto Motta y Roy y Caryl Cline. EFE

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