martes, 15 de abril de 2014

Informe: Bosques juegan un papel más importante de lo que se creía en la generación de lluvias

Informe: Bosques juegan un papel más importante de lo que se creía en la generación de lluvias.El cambio en la cubierta forestal podría ser el causante de un desplazamiento percibido hacia el este de la zona de lluvias en el sudeste de Asia, dice Douglas Sheil, científico asociado del Centro para la Investigación Forestal Internacional. Fotografía: Fern 40El cambio en la cubierta forestal podría ser el causante de un desplazamiento percibido hacia el este de la zona de lluvias en el sudeste de Asia, dice Douglas Sheil, científico asociado del Centro para la Investigación Forestal Internacional. Fotografía: Fern 40
LIMA, Perú — Los modelos climáticos actuales parecen subestimar el impacto total de la vegetación forestal en los patrones de lluvia, lo que indica que las consecuencias potenciales del cambio de la cubierta vegetal en el aumento de la temperatura global no se pueden evaluar con certeza, muestra una nueva investigación.
Las lluvias irregulares podrían empeorar con la deforestación, según Douglas Sheil, ecólogo de la Universidad Noruega de Ciencias de la Vida e investigador asociado del Centro para la Investigación Forestal Internacional (CIFOR).
El cambio de la cubierta forestal podría ser el causante de un desplazamiento percibido hacia el este de la zona de lluvias en el sudeste de Asia, con un potencial de impacto regional y global que puede haberse demostrado en la ferocidad de los incendios en Sumatra, Indonesia, en 2013, que causaron una espesa niebla, dijo Sheil.
“La vegetación tiene probablemente un efecto sobre el clima mayor aún de lo que sabemos”, dijo Sheil, quien sostiene en un nuevo documento que los hallazgos requieren atención urgente de los científicos que estudian las plantas y los bosques.
En los trópicos, la pérdida a gran escala de la cubierta forestal se asocia generalmente a menos lluvia y al debilitamiento de los monzones, aunque el pleno impacto de un clima más seco no es todavía entendido completamente por los científicos. Los modelos estándar utilizados para predecir el cambio climático tienen en cuenta las propiedades físicas de los bosques —la manera en que reflejan la luz solar o la fricción creada cuando el viento sopla sobre ellos—, pero pasan por alto los procesos biológicos que podrían afectar el flujo de aire y la formación de nubes de importancia para la producción de lluvia, dijo Sheil.
La precipitación se forma cuando la atmósfera absorbe la humedad de los océanos como vapor de agua, que se condensa y cae como lluvia, granizo o nieve. A nivel mundial, alrededor de dos tercios de esta precipitación vuelve a la atmósfera como vapor de agua, y la mayor parte de eso cae de nuevo a tierra.
Un estudio reciente, citado en el documento de Sheil, mostró que los vientos que viajan a través de los bosques suelen producir más del doble de la cantidad de lluvia que los que soplan sobre la tierra abierta, dando lugar a predicciones de los científicos de que, para 2050, los trópicos podrían ver una disminución de 12% y 21% en las precipitaciones en la estación húmeda y la estación seca, respectivamente.
La transpiración de los árboles
La humedad que los árboles absorben por sus raíces se evapora a través de poros en las hojas llamados estomas. La vegetación puede contribuir hasta en un 90% de la humedad en la atmósfera procedente de la superficie terrestre, mucho más que las estimaciones anteriores, según investigación reciente. Los árboles producen flujos de vapor de agua que suelen ser más de 10 veces mayores que los de la vegetación herbácea por unidad de superficie, superando los producidos por la tierra húmeda o las aguas abiertas. La transpiración “es un proceso biológico activo” que no está reflejado plenamente en la física de los modelos climáticos, dijo Sheil.
Por ejemplo, el aumento de dióxido de carbono en la atmósfera podría dar lugar a bosques más grandes y más densos que almacenen más carbono, dijo, pero también podría afectar la cantidad de humedad atmosférica que ellos producen y, por tanto, la cantidad de lluvia sobre el bosque y en la dirección del viento.
“El aumento de dióxido de carbono reduce la necesidad de que las plantas mantengan sus estomas abiertos. Una respuesta es que cierran sus estomas más, por lo que transpiran menos y pueden producir la misma cantidad de crecimiento con menor transpiración”, dijo Sheil. “Si hay menos transpiración, eso tiene un enorme impacto sobre el clima. Esa es una respuesta biológica activa al aumento de dióxido de carbono; no es solo física”, y no entra en los modelos climáticos basados únicamente en principios físicos, dijo.
La biología y la física pueden estar más estrechamente entrelazadas de lo que se creía, de acuerdo con una idea sobre la forma en que los bosques hacen la lluvia que los mantiene creciendo.
Bomba biótica
Una de las sugerencias más controvertidas es que los bosques influyen en la presión atmosférica. Este concepto, conocido como la “bomba biótica”, postula que el aire húmedo es aspirado a medida que se levanta sobre las regiones boscosas, y luego se condensa y crea un área de baja presión que aspira más aire húmedo, creando un ciclo de retroalimentación positiva.
La deforestación rompe el ciclo, alterando la precipitación y haciéndola más variable, no solo al reducir la transpiración y la formación de nubes, sino también al retardar o interrumpir el flujo de aire hacia el interior de las zonas costeras. Eso significa que llega menos humedad de fuera de la región para caer como lluvia, lo que ocasiona que se seque más el bosque y haya menos transpiración y precipitación. Esto crea un ciclo de retroalimentación negativa que podría —en un escenario extremo— convertir una región de bosque húmedo en un ambiente seco.
“Si los bosques están potencialmente impulsando esas corrientes de aire, cuando se pierde una cantidad significativa de bosque, o la transpiración disminuye con el aumento del dióxido de carbono atmosférico, podríamos esperar ver un debilitamiento de esos vientos”, dijo Sheil. “Y eso es lo que se ha identificado en los trópicos y subtrópicos, aunque todavía no estamos seguros de la causa”.
Del árbol a la nube
Los árboles también influyen en la formación de nubes al emitir a la atmósfera químicos a base de carbono llamados compuestos orgánicos volátiles (COV).
Algunos de estos compuestos se depositan en partículas aéreas diminutas, tales como polvo, bacterias, polen y esporas de hongos. A medida que las partículas crecen con la deposición de COV, promueven la condensación y concentran la humedad resultante, acelerando la formación de nubes, dijo Sheil.
Un estudio encontró 555 COV diferentes en un solo huerto de cítricos en California. Investigación llevada a cabo en la Amazonia sugiere que tales aerosoles pueden jugar un papel clave, tanto en el ciclo hidrológico como en la reproducción biológica en el bosque.
“Es asombrosamente complejo y, en cierto sentido, todavía estamos un poco en la Edad Oscura”, dijo Sheil. “Hay un vínculo, pero realmente no lo entendemos”.
Para más información sobre esta investigación, comuníquese con Douglas Sheil en Douglas.Sheil@nmbu.no


CIFOR

Satélite FASat-Charlie revela el impacto del incendio en Valparaíso

Satélite FASat-Charlie revela el impacto del incendio en Valparaíso.
El puerto de Valparaíso en Chile sufre desde la tarde del pasado sábado uno de los incendios más destructivos de su historia (la cual sabe de incendios destructivos) con casi 2.100 casas quemadas, lo que se traduce en 12 muertos, 1.200 albergados y 8 mil personas damnificadas.
En el marco de este desastre, el Servicio Aerofotogramétrico de la Fuerza Aérea de Chile liberó por Twitter las imágenes satelitales tomadas durante este domingo por el satélite FASat-Charlie que revelan las dimensiones de la tragedia.
Imágenes de Valparaíso

Las autoridades han habilitado numerosas albergues en el puerto, y de acuerdo al balance preliminar, hasta ahora el fuego ha consumido 850 hectáreas y continúa activo. De hecho, las autoridades presagian que podrían hasta tardar 20 días en apagar todos sus focos.
Link: SAF Chile


VeoVerde

lunes, 14 de abril de 2014

Ingenieros de Montes piden un plan de caza para controlar la plaga de conejos

Ingenieros de Montes piden un plan de caza para controlar la plaga de conejos.
CLM24.- El Colegio de Ingenieros de Montes de CLM ha señalado que «un buen plan de gestión de caza menor, desarrollado por técnicos expertos, sería el medio más efectivo» para controlar la plaga de conejos sin afectar a su equilibrio de conservación.


Club de Caza

sábado, 12 de abril de 2014

Los desiertos absorben CO2

Los desiertos absorben CO2. Durante diez años el biólogo Dave Evans — junto con de la Universidad de Washington — expuso nueve parcelas del desierto estadounidense de Mojave a los niveles de dióxido de carbono actuales y a los previstos para 2050.
Los investigadores inyectaron los gases a través de tubos de plástico y excavaron posteriormente un metro del terreno para ver la cantidad de carbono que se había absorbido. Obteniendo como resultado que las tierras áridas pueden aumentar absorción del CO2 lo suficiente en el futuro hasta representar del 15 hasta 28 % de la cantidad actualmente absorbida por las superficies terrestres.
¿De qué manera funciona esto? Bueno, a medida que aumentan las emisiones de CO2 a la atmósfera, se incrementa la absorción de este gas por parte de las tierras áridas, puesto que estos territorios son un gran almacén de carbono. Es por eso que las fertilización por CO2 vuelve verdes los desiertos.
Así que siendo bastante optimistas, cuando llegue 2050, los ecosistemas áridos estarán contribuyendo significativamente a eliminar el dióxido de carbono nocivo de la atmósfera.
El estudio, realizado con fondos públicos, pretendía describir el grado en que los ecosistemas terrestres absorben o liberan dióxido de carbono a medida que este aumenta en la atmósfera. Pero Nature Climate Change advierte que el experimento no tuvo en cuenta otros posibles cambios derivados del cambio climático, como una variación de las precipitaciones o un aumento de la temperatura.
Los hallazgos de este estudio ayudarán a determinar cuánto C02 permanece en la atmósfera contribuyendo al cambio climático y cuánto se almacena en la tierra y el océano en otras modalidades de contención del gas.
¿Por qué las zonas áridas logran esto y no solo los bosques? Las zonas áridas las que reciben menos de 254 milímetros de lluvia al año. Junto con las semiáridas, que reciben unos 508 milímetros anuales, suponen casi la mitad de la superficie terrestre total de la Tierra. Sí, el terreno de las zonas boscosas, al contener más materia orgánica, acumulan más carbono por metro cuadrado, pero la importancia de las zonas áridas es por su extensión.
FuenteLos desiertos también absorben CO2 (Mundo Verde)


VeoVerde

«Mi padre siempre decía que nos acordaríamos de la Reserva y de los ciervos»

«Mi padre siempre decía que nos acordaríamos de la Reserva y de los ciervos».

Heraldo.es.- La población cérvida tiene en jaque a los agricultores de los municipios de la Reserva de Caza de Montes Universales, en los alrededores de toda la Sierra de Albarracín. No se trata de un problema nuevo ya que los ciervos habitan la zona desde principios de los años 70.


Club de Caza

viernes, 11 de abril de 2014

Los suelos forestales españoles acumulan el carbono equivalente a la emisión de 29 años

Los suelos forestales españoles acumulan el carbono equivalente a la emisión de 29 años. Los suelos forestales españoles acumulan el carbono equivalente a la emisión de dióxido de carbono (CO2) de 29 años, lo que supone 2.544 millones de toneladas de carbono, según ha calculado por primera vez un estudio del Centro Tecnológico Forestal de Catalunya (CTFC), el Centre de Recerca Ecològica i Aplicacions Forestals (Creaf) y la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB), que ha sido publicado en la revista 'Biogeoscience'.


Lainformacion

miércoles, 9 de abril de 2014

Los osos salen de la hibernación

 Los osos salen de la hibernación.

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El otoño pasado fue muy rico en alimento, contando especialmente con una excelente cosecha de hayucos, los nutritivos frutos de las hayas, que ha facilitado el buen estado físico de los osos al inicio del invierno y su opción por una tranquila hibernación.
Cabe recordar que cuando los osos hibernan, entran en un estado de dormición que hace descender su ritmo cardiaco desde 40-50 hasta unas 10 pulsaciones por minuto, el ritmo respiratorio baja a la mitad y la temperatura se reduce en 4 ó 5 grados, manteniendo las constantes funcionales gracias a la energía proporcionada por las reservas grasas acumuladas en otoño. Para hibernar buscan cuevas, o las excavan, en lugares poco accesibles a salvo de las molestias humanas. Es muy importante mantener las zonas de oseras al margen de las actividades humanas en invierno para evitar interferir en el sueño invernal o en los partos de las osas. Las osas paren en enero en las oseras, de uno a tres oseznos, que pesan 400 g al nacer y estarán alimentándose de la leche materna sin salir al exterior hasta abril o mayo, cuando ya pesan 4 o 5 kg.
Este año, activos de nuevo, los osos se encuentran en excelentes condiciones físicas e incluso algunos excepcionalmente gordos, como el gran macho que se ve en las imágenes grabadas por los equipos de la FOP. Los osos buscan ahora carroñas de ciervos y rebecos muertos por las nevadas y hierbas tiernas y raíces, y se preparan para el periodo de celo que tendrá lugar en los meses de abril y mayo.


Efeverde